Las claves 📅
- El Real Madrid ganó 2-0 al Real Oviedo el 14 de mayo de 2026, en la jornada 36 de LaLiga
- Goles de Gonzalo antes del descanso y de Bellingham en la segunda parte
- El Bernabéu pitó a Vinicius y, todavía más, a Mbappé
- La grada sacó pancartas contra Florentino Pérez, retiradas por seguridad
El partido entre el Real Madrid y el Real Oviedo de la jornada 36 dejó más ruido en las gradas que en el marcador. El Real Madrid venció 2-0 al Real Oviedo el 14 de mayo de 2026, en la jornada 36 de LaLiga, con goles de Gonzalo y Bellingham.
Un resultado cómodo, sí, pero que quedó en segundo plano. El Santiago Bernabéu vivió esa tarde con la mirada puesta en otra cosa: los pitos a dos de sus propios futbolistas y las pancartas contra Florentino Pérez que la seguridad retiró antes de que la cámara las enfocara demasiado tiempo.
Con el descenso del Oviedo ya certificado semanas antes, el choque tenía poco que decidir en la tabla. Lo que sí decidió fue el tono de las últimas jornadas de un Real Madrid instalado en la crisis interna, más que en la deportiva.
Contexto del encuentro: jornada 36 y situación de ambos equipos
Llegaban a la jornada 36, antepenúltima de LaLiga, con las posiciones ya prácticamente cerradas. El Real Madrid cerraría la temporada en segunda posición, sin opciones ya de discutir el título, pero tampoco con nada que perder.
El Real Oviedo, en cambio, llegaba al Bernabéu ya descendido, colista de la clasificación. Su presencia en Primera terminaba antes incluso de que sonara el pitido final de esta jornada 36, algo que se notó en la ausencia de tensión competitiva real durante buena parte del choque.
Esa asimetría de objetivos marcó el ritmo: un Real Madrid que administraba minutos y rotaciones, un Oviedo que jugaba sin presión de resultado, ya con la cabeza en la siguiente temporada en Segunda.
Resultado y goles: cómo se decidió el partido
El marcador reflejó esa diferencia de necesidades sin sobresaltos. Gonzalo adelantó al Real Madrid con un gol al borde del descanso, justo cuando el partido empezaba a languidecer, y el 1-0 llegó en el mejor momento posible para sentenciar el guion.
En la segunda parte, Bellingham firmó el segundo tanto y cerró el 2-0 definitivo. Un resultado que no dejó margen de duda sobre el ganador, en línea con la diferencia de categoría entre ambos equipos esa temporada.
Lo llamativo llegó fuera del marcador: pese a la derrota de su equipo, Santi Cazorla recibió los aplausos del público visitante presente en el Bernabéu, un gesto que contrastó con el ambiente hostil que se vivía en otras zonas del estadio.
Ambiente en el Bernabéu: pitos a Mbappé y Vinicius
La grada del Bernabéu tenía otra cosa en mente ese día. Vinicius fue silbado cada vez que tocaba el balón, en un pulso que venía de jornadas anteriores y que no dio tregua en ningún momento del partido.
Mbappé se llevó todavía más. Los pitos empezaron mientras calentaba en la banda y arreciaron cuando entró al campo en sustitución de Gonzalo, justo el autor del primer gol. Una recepción que dejó claro el estado de ánimo de una parte de la afición hacia el delantero francés.
Tras el pitido final, Mbappé pidió salir a la zona mixta. Sus declaraciones allí señalaron directamente a su entrenador, en unas palabras que añadieron un capítulo más a una temporada ya marcada por la tensión en el vestuario.
Tensión con la presidencia: pancartas contra Florentino Pérez
Lo deportivo quedó eclipsado también por la crisis institucional. La seguridad del estadio retiró al menos dos pancartas con lemas contra el presidente: «Florentino culpable» y «Florentino vete ya» circularon por las gradas antes de ser interceptadas.
Florentino Pérez fue visto discutiendo con un espectador en el palco, en una imagen que resumió el clima del día, y también posando en una foto con otro aficionado en un contraste que reflejó lo dividido del ambiente hacia su figura.
Según la agencia Efe, no hubo protestas extensas y evidentes como las vividas en partidos anteriores. La tensión estuvo presente, pero contenida, sin la magnitud de otras citas recientes en el Bernabéu.
Ese partido acabó siendo, más que un trámite liguero, una fotografía de un Real Madrid que ganaba en el campo mientras arrastraba fricciones fuera de él. Para quien siga la actualidad del club, esa jornada 36 quedó como referencia de un tramo de temporada tan resuelto en el marcador como convulso en las gradas.
